La novela de las 7: Capítulo 7

Lo más extraño de participar de La novela de las 7 es que toda la gente que me rodea vive mi historia como una telenovela, pero con el plus de tener al actor principal entre ellos; no hay día que no me pregunten algo sobre Carina, sobre ese famoso encuentro que me trajo hasta acá. Y yo prometí que hoy retomaría la historia, que volvería a aquella noche; así que: ¡viajemos al pasado, cinco años atrás!       

Habíamos quedado en… Hotel California. No pensarán que tenía del todo definido lo que ocurriría un instante después de que la rockola diera por finalizada la canción. Mientras mi boca cantaba con tono seductor such a lovely place, such a lovely face, mi cabeza no paraba de dar soluciones instantáneas a un posible escape de Carina. Ya me la imaginaba pidiendo para ir al baño, para subirse luego en algún banquito ―o directamente en la pileta― y, así, escapar por el agujero de ventilación; o directamente salir corriendo hacia la puerta, espantada, y yo atrás, rogando que vuelva, con argumentos estúpidos como que en Chicago es costumbre dedicarle una canción a los extranjeros o que mi padre era el cantante de los Eagles y justo era fecha aniversario de la canción.  

Estaba tan pendiente de cualquier cara extraña o gesto negativo que el tema se me pasó volando, y cuando quise entrar en razón vino el silencio, y ahí me vi a mí mismo, con las piernas flexionadas, el cuerpo en postura de cantante melódico profesional y la mano izquierda haciendo de micrófono, y no supe qué hacer; me achiqué de hombros y bajé la mirada, a la espera de lo peor. Sin embargo, en ese mismo momento escuché aplausos, no solo de Carina, de unas cuantas personas, muchas, como diez; hubo silbidos y todo ―y silbidos de los buenos―. Hasta Eddie se arrimó, con un vaso generoso de whisky, porque la casa invita a los buenos artistas.

Cuando levanté la vista, Carina se reía con ganas; pero era otra sonrisa, distinta a las anteriores. Esa boca perdía confianza, y se llenaba de timidez, como el campeón que, vencido, regresa retador. Yo estaba muerto de miedo, sin embargo mi extraña performance me transformaba en un tipo seguro de sí, era una estrella de rock. Y antes de que se fuera el hechizo, antes de que se revelara la verdad, me acerqué a su boca y la besé con el mejor de mis besos.  

Adam, Adriana, Adriana, Carlos, Carolina, Felipe, Laura.

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