La novela de las 7: Capítulo 10

Creo que contar mi historia no me hace bien. Al principio todo era un juego: había algo de actuación, algo creativo, como quien pinta un lienzo a partir de recuerdos; pero ya no es divertido. Llegar a casa y leerme me provoca sensaciones a destiempo. Hoy me pesa verme reflejado en ese personaje patético que dio vuelta al mundo basado en una ilusión equivocada, un iluso que imaginó un romance tan solo para salir de su tedio diario.

Si bien es cierto que cometí una locura, que corrí, como primerizo, atrás de una mujer que nunca encontré ni por casualidad en cinco años, también viví mi vida, también conocí gente entrañable y hasta fui feliz; soy feliz. En menos de un año ya estaba asentado por completo, tenía una vida llena de verdades, de realidad; las utopías y las conjeturas se fueron con Carina, con esos recuerdos que, cada vez más, se tornaban traslúcidos, insípidos.     

Entonces, ¿hasta cuándo vamos a seguir con las vueltas de aquel encuentro? ¿Hasta cuándo vamos a seguir alimentando una ilusión que no lleva a nada? ¿Cuándo pasaremos a la parte en que resolví dejar de buscarla? ¿Cuándo empezará el capítulo en donde yo reinicié mi vida, acá en Uruguay? ¿Cuándo voy a poder volver a sentir que mis recuerdos son, justamente eso, recuerdos?

Todos tenemos una gran historia para contar. Y con el paso del tiempo me he dado cuenta que la mía no es una del montón, sino que tiene algún condimento extra que la hace más atractiva. Por eso me han hecho contarla mil veces; por eso la conté acá. Pero, ¿hasta dónde seguir? Quizá, comienzo a ser rehén de deseos ajenos, de esos medio telenovelescos donde siempre triunfa el amor. Porque nunca imaginé que desde aquel lunes de marzo estaría pensando en Carina ya no como aquel recuerdo, sino como algo real y tangible, y por eso vuelvo a sentir una ausencia tan presente que me oprime. Es como si su recuerdo hubiese cobrado vida y me persiguiera como un fantasma.

Hasta ahora la autenticidad de mi relato ha sido el principal sostén de todo esto. Pero, ¿qué pasa ahora, cuando ya no hay más cuentito de amor? ¿Qué pasa ahora, cuando tendría que venir el giro fantástico que maquilla la realidad? La historia se escribe en papel pero el giro depende de Carina, la de carne y hueso, y ella no va a venir.

Pido disculpas, pero lamentablemente acá no hay un autor que, con su pluma, pueda escribir lo que queremos que ocurra. Acá está mi vida arriba de la mesa, y prefiero, de ahora en más, que se quede en casa.

Adam, Adriana, Adriana, Carolina, Felipe, Laura

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