Escritura a Deshoras: Pimienta y canela, por Ginebra

Busco más allá de los guisados y de los postres: debe haber algún registro que no nos lleve hasta allí. Algo que repose sobre la piel hirviendo, sobre el atardecer rojizo, sobre el olor de la madera. Una escala puntiaguda en la que no se nos permita descansar, sino que fuera obligatorio danzar hasta la medianoche, y ahí me enfrento con el sabor a cuchillos y cuero que promete la pimienta en grano, machacada. No, no, no es por ahí. Dolor de pies. Frente estrellada. Crujidos.

Una fotografía de sepia y ébano en la que no se recuerda nada, y ahí me pierdo en el olor a baúles y a fajos de cartas con cintitas que promete la canela en rama. No, no, tampoco es por ahí. Dulce medianoche. Arroz con leche. Azúcar en terrones.

No pienso cocinar hoy.

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