Escritura a Deshoras: Pimienta y Canela, por Raúl Speroni

El invierno acechaba afuera, inclemente, decidido, sin treguas.

Adentro ellos luchaban con su propio invierno, además, siempre, con el de afuera.

Él revolvía la olla mientras revolvía su mente cuestionándolo todo, los ingredientes, la mezcla, el sabor y el después. En la olla y en su vida.

Ella tomaba un té humeante tirada en un sillón, no lo miraba a él, pero tampoco miraba nada. El vapor y consecuentemente el aroma subían y se iban junto a los sentimientos y claro, la pasión.

Él esperaba lo mejor de un preparado en el que había invertido todo su esfuerzo pero que, de manera frustrante, ya no quería comer.

Ella no tenía hambre. Quizás nunca la había tenido y era solo la tibieza eventual para algunos inviernos inevitables lo que sus manos necesitaban.

Afuera el invierno acechaba y adentro la helada mataba todo.

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3 comments

  1. Raúl · mayo 30, 2016

    Reblogueó esto en un baúl.

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  2. Pingback: La helada. – un baúl
  3. Gabriela · junio 2, 2016

    El rincón oscuro!!

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