La novela de las 7: Capítulo 17

Hay momentos en que un hombre debería callarse la boca, dejar guardadito el ego y actuar según los patrones del archiconocido lema ser un buen caballero. Sin embargo, con ustedes como excusa, voy a tener que contar toda la verdad (igual, no me voy a hacer el macho de América: pedí los permisos correspondientes).

La semana pasada, cuando dije que Soledad me había llamado, tal vez no fui del todo sincero. Y la cuestión es que todo fue una estrategia: ¡Carina picó! Si bien soledad existe, y somos muy buenos amigos, también es cierto que es gay, por lo que jamás tendríamos nada el uno con el otro. La verdad es que aquella noche fui yo quien llamó a mi amiga, para desahogarme un poco, para sacarme aquella bronca que me inundaba; una vez ya me había sentido burlado, pero dos veces era demasiado. Y Soledad, una genia, me dijo de vernos en un bar del centro, a pesar de que ya era tarde.

Soledad no estaba demasiado al tanto de todo esto de la novela, ni del paupérrimo rencuentro con Carina, así que tuve que explayarme; aparte, a ella le encantan los detalles. Y luego de un largo rato, y varias cervezas, se nos ocurrió la idea del amorío. El objetivo inicial era sanar un poco el orgullo de este «macho» herido, pero también estaba la loca idea de que Carina se sintiera un poco celosa y me buscara arrepentida. Era obvio que ella me iba a leer, nada más tenía que ser inteligente y dar justo en el clavo.

¡Ni se imaginan mi cara cuando, un par de días después, recibí el mensaje! A media tarde me suena el celular: obviamente era Carina. Perdón Adam…, arrancaba el mensaje, con el perdón resaltado en mayúsculas, espero estar a tiempo como para poder invitarte a cenar a casa; esta vez como corresponde. Voy a cocinar algo rico, a destapar una botella de vino, y después… quién sabe.

Casi infarto en el acto. Incluso, en ese mismo momento, tuve que mostrárselo a Ana porque no daba crédito. Por primera vez en todo este «culebrón venezolano» me tocaba ser el galán, el winner. Tenía ganas de abrazar y besar a todos los nuevos huéspedes que hacían fila para ingresar al hostel, estaba feliz.

Obviamente, mi respuesta hubiese sido algo así como sí, por supuesto, te amo… cenemos, vayamos al cine, casémonos, pero opté por ser recatado y preparar speech sobrio, con poco sabor, como para hacerme el interesante. Y antes siquiera de pensarlo, llegó un segundo mensaje, en el que Carina me contaba que había terminado con su novio.  

En fin, creo que me estoy excediendo un poco en los detalles. Probablemente hoy me ligue un rezongo. Porque sí, fui a cenar con Carina, y todo estuvo excelente, y nos volvimos a encontrar al otro día, y al otro; somos como unos bobos enamorados dispuestos a recorrer medio mundo en busca de un amor. Seguramente cuando suban el capítulo voy a estar con ella, y hasta quizá lo leamos juntos. Me parece que voy a llamar a Soledad, a ver si tiene una estrategia para que no se me arme la grande.  

Adam, Adriana, Adriana, Carolina, Felipe, Laura.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s